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 Natalia Morales.
La periodista Natalia Morales Herrera reside en Buenos Aires y desde allí nos envía un interesante artículo sobre vinos.
Con su agradable estilo, la jóven comunicadora colombiana, cuenta interesantes anécdotas de su visita a los viñedos en Mendoza.
Soy Natalia Morales, desde argentina, estudiante de cine, Fusagasugueña, canto bambucos, y tomo tinto todas las mañanas.
-Un tinto por favor. ¿Tinto? a las 8 de la mañana… suena extraño pedir un tinto en argentina, porque para ellos, no es el cafecito de nosotros, es el vino tinto; una aclaración y ya está. A propósito de vinos, quiero compartir varias cosas de mi viaje a la tierra de los “tintos”; desde Buenos Aires capital federal, mas de 9 horas por carretera, con la sensación de ir directo al otro lado del mundo, atravesando kms y kms de cultivos de cereales, silos gigantes y fábricas de maquinaria agroindustrial por la pampa húmeda, dejando atrás marcos de concreto de unos 15 metros de altura que señalaban la división entre las provincias de Buenos Aires, La Pampa, welcome San Luís, chao San Luís, ¡finalmente, después de 1200 kms!...RETÉN, y se activaron todas mis fobias.
Prevención
Muy amables, muy tranquilos, nos hicieron bajar del auto, revisaron el baúl, adelante, atrás, y yo pregunto muy bajito “¿que buscan?”, fruta fresca me responden, “¿fruta fresca?”. A mí me suena a vallenato de Vives, pero jamás me hubiera sonado: “No entraréis a Mendoza con fruta fresca”. Durante la visita a San Rafael (Mendoza) descubrí que la base de su economía son los productos de la tierra, que estos hombres han librado una batalla centenaria ganándole centímetros al desierto e ideando la manera de transportar agua para el riego. Como consecuencia de una gran labor los frutos poseen los estándares de calidad que los posiciona en el mercado interno y les está haciendo ganar terreno en la exportación; entonces un fruto ajeno o contaminado amenaza con echar a perder la cosecha, luego, hay razones para detenernos unos minutos.
Cuyo, tierra de vinos
Quienes trajeron las primeras cepas a Argentina fueron los Jesuitas, en el siglo XVII, durante su labor evangelizadora y cultural; inicialmente se instalaron al norte del país en la provincia de Santiago del Estero y luego cuando abrieron misiones en San Juan, encontraron una tierra apta para cultivar algunas plantas y allí elaboraron los primeros vinos con fines ceremoniales. En la Argentina, la región vitivinícola se desarrolla entre los 22° y 42° de latitud sur, se extiende por más de 2.400 kms., al pie de la cordillera de los Andes. La región natural es llamada el Cuyo y comprende las provincias de Mendoza, San Luis, San Juan y La Rioja. Esta zona es ideal para el cultivo de la vid por su aridez, suelos profundos, permeables y pobres en materia orgánica, bajo nivel de lluvias y humedad, factor determinante para la sanidad de las uvas.
Maduración y concentración
Los abundantes días de xumek (sol en lengua Huarpe, antiguos pobladores del valle) y la gran amplitud térmica, favorecen una buena maduración y concentración de aromas y color en los granos. El agua proviene del deshielo de la cordillera de los Andes, que desciende en forma de ríos para convertirse en canales o acequias. Pero el bajo régimen de lluvias, los ha obligado a buscar métodos para el riego; así es como desde los Huarpes, construyendo una red de canales de riego, en el valle de Huentota (hoy ciudad de Mendoza), hasta la emblemática figura del tomero o "repartidor de aguas”, ejerciendo su autoridad de vigía del agua; han hecho la gran cadena de hombres que desafiando al desierto abastecen de agua los cultivos.
La llama
Estos hombres no hubieran podido hacerlo solos, por eso vale la pena mencionar al infaltable compañero del emprendedor cuyano, el animal. La llama, nativa de la zona y primer elemento de transporte; el Caballo, introducido por los conquistadores para la acción de guerra, convertido más tarde en el medio de transporte de ese pueblo; el burro, auxiliar económico del poblador; la mula serrana que se adaptó perfectamente a las condiciones del tráfico regional y era insustituible en el transporte cordillerano y el buey que tiraba las primeras carretas construidas en madera y cueros.
Con el siglo XX, el progreso de la vida industrial, el trabajador se adaptó a los aportes mecánicos del siglo pasado. Hoy por hoy, conforme la velocidad de la tecnología y los resultados de estudios de mercado lo dicten, este mismo hombre ya no debe correr por agua, ahora corre por el índice, la tasa, la inflación, los mercados, la exportación... Este hombre igual de tenaz, ahora empresario a la cabeza de una bodega, se enfrenta a nuevos retos.
Un homenaje sencillo a los hijos de estas tierras, que como don Fabio, han visto el progreso de este rincón del mundo, cuyos relatos me detuvieron una tarde detrás de la casa grande de las bodegas Bianchi.
La vendimia
El tiempo de vendimia es el tiempo de cosecha de la uva. La vendimia se inició en Roma con la fiesta de las vinalias, la “auspicatio vendimial”, ceremonia en la que se ofrecía a Júpiter las primicias de la uva y el vino nuevo. En este país, es sinónimo de folclore, tradición, creencias, donde se dan cita la música, la poesía, las danzas y las supersticiones, los primeros días de Marzo. Es el homenaje que el hombre de estas tierras le dedica a su industria principal.
En sus inicios los trabajadores celebraban el final de la cosecha dentro de las hileras, tocando la guitarra, cantando y bailando cuecas y gatos cuyanos, tal y como pasa en mi país, fiesta que se respete tiene su reina, así que elegían una niña entre todas las cosechadoras, que coronaban con racimos de uva.
Bajo la tutoría del Ministerio de Turismo y Cultura del Gobierno de Mendoza, se realizaron los eventos que desde 1936 año tras año tienen lugar en esa ciudad, la Bendición de los Frutos, donde se agradece a Dios por la cosecha, se bendice el fruto y se ofrece el vino nuevo, bajo la advocación de la Virgen de la Carrodilla; los desfiles vía blanca y carrusel, de carrozas alegóricas, trajes típicos y gauchos; después de varios días de vino en la cabeza, el tan esperado acto central, que concluye con la elección y coronación de la reina que: “representará a su región a nivel nacional dando a conocer lo mas bello....”; en el teatro griego Frank Romero Day, único en la Argentina, con 120 metros de boca escénica y el marco de dos kilómetros de cerros.
En cifras
Dentro de las agroindustrias, la vitivinicultura ha tenido un crecimiento considerable los últimos años. A raíz de la devaluación, se crearon nuevas condiciones competitivas para la exportación, que impulsaron las inversiones externas, y las mejoras de la calidad. Las exportaciones de vinos crecieron entre los 89 millones litros hasta los 214 millones, entre 2001 y 2005, lo que representa un desarrollo del 142%, a una tasa de 25% anual. En valores, la suma pasó de US 139 millones a US 294 (+111%), en el mismo lapso.
En 2006 llegó a ser el 10º sector más importante del país y empresas como Bodegas del fin del mundo, Bodegas Chandon, Grupo Peñaflor, San Huberto y Bodegas Valentín Bianchi, se ubicaron entre las 98 empresas con más desarrollo, proyección y aporte al país, de la mano por supuesto de la gestión de sus líderes. Al cierre del 2006, los valores fueron US 350 millones, un aumento de más de 20% en relación al 2005.
Más apoyo
El sector une sus fuerzas y demanda del gobierno más apoyo, tenerlo en cuenta en los acuerdos comerciales internacionales, para asi aminorar o abolir las tasas e impuestos que deben pagar sus productos para ingresar a algunos países; incentivos, para alinearlo al mercado mundial avanzando en calidad y valor; reglas claras para evitar la incertidumbre en las inversiones e igualdad de condiciones, prestando especial atención a la evasión.
Otro de los objetivos, es posicionarse por encima de la competencia literalmente más cercana, Chile, disputa que se hará lenta, pero llegará el momento en que la Argentina arrebate el liderazgo que el vecino país tiene en los principales mercados internacionales; porque si como muchos dicen los vinos argentinos son superiores a los chilenos, parece que la superioridad de Chile se debe a una muy buena estrategia de marketing, justo en lo que trabaja Argentina ahora.
La tendencia de crecimiento está imparable y se está pensando en el sector como un gran recurso para el desarrollo de la imagen internacional de la Argentina.
Se acerca pues, el momento en que los vinos argentinos se disfruten en las mesas del mundo.
Hoja de Vida de NATALIA HELENA MORALES HERRERA
GUIONISTA - ESTUDIANTE DE DIRECCION DE CINE
NACIONALIDAD: COLOMBIANA
EDAD: 23 AÑOS
ESTADO CIVIL: SOLTERA
Contacto: h
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Estudios realizados
Mercadeo y publicidad. Politécnico Grancolombiano. 2003. Bogotá. Dirección de cine. Escuela Black María. 2005. Bogotá. Dirección de cine. Cievyc. 2008. Buenos Aires.
Experiencia laboral
Columnista de suma opinión. 2008. Reportera de Colombia Ganadera. 2008. Reportera de Revista Nueva Imagen. 2008. Ramos Generales Desarrollos. Asistente de Producción. 2006. Buenos Aires. Kapow. 2007. Buenos Aires.
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