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ALCANCES DE LA VIOLENCIA SEXUAL PDF Imprimir E-Mail

 

La niña, la adolescente, la joven, la adulta, en fin, la mujer es, por lo común, la principal víctima de esta situación.

 

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Jesús Antonio Correa Luna, MD.

Por Jesús Antonio Correa Luna, MD

Sexólogo Clínico

 

Violencia sexual es la acción que obliga a una persona a mantener contacto sexualizado, físico o verbal, o a participar en otras interacciones sexuales con una persona o que obligue a mantener relaciones con terceros, mediante el uso de la fuerza, la intimidación, la coerción, el chantaje, el soborno, la amenaza, la manipulación o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal.

 

Muchas mujeres sienten que odian el sexo por las múltiples veces que sus esposos las obligan a tenerlo sin que ellas lo deseen. Es más, ya nunca lo desean. Les tienen una particular aversión a esa actividad que hace mucho tiempo rechazan. Pero nunca dicen que no. Piensan que es una de sus obligaciones como esposas, impuesta por los márgenes matrimoniales. Sus maridos son hombres violentos y ellas temen, con su negativa, arreciar su furia. Se prestan, tranquila y sedosamente, a una manipulación sexual que, sin chistar, asumen.

 

Si se le explicara a esta mujer ama de casa, que está siendo víctima de violencia sexual se quedaría con la mirada un tanto perdida y diría ¿quién, yo? No es conocida, exactamente, la incidencia de este tipo de violencia dentro o fuera del matrimonio, debido a que muchas no saben que están actuando contra ellas de manera violenta al obligarlas al acto sexual contra su voluntad. Es, además, un abuso que queda silenciado pues ellas, por lo común, no hablan del asunto. 

 

 

Violencia sexual

Se cree que la violencia sexual no es la más frecuente con relación a los otros tipos de violencia, como es la física o la psicológica; pero, los varios estudios que se realizan en el Huila demuestran que puede ser tan común como las otras y obedece a que las mujeres ocultan celosamente estos sucesos de sus vidas por tratarse de su intimidad o porque generalmente tienen temor a la censura social debido al "sentimiento de culpa" que experimentan cuando son agredidas.  También, tiene mucho que ver que las víctimas no han aprendido a reconocer la situación como violenta, además de la ingenuidad que existe de su derecho a la denuncia. 

 

Según estadísticas en el Huila, el 30% de casos de abusos sexuales son denunciados, y el 80% de estas denuncias corresponden a niñas y adolescentes. Se señala que entre los diversos tipos de maltrato sexual se encuentra la violación o su intento y que esta forma de violencia repercute más allá del propio hecho violento, pues atenta contra la libertad y la dignidad de las personas y genera una compleja gama de trastornos de la integridad de la víctima y en su entorno familiar, laboral, educacional y social. 

 

 

Frecuencia y características

En la tipificación de la violencia sexual desde la perspectiva de género se identifican las características sociodemográficas de la víctima y el victimario, según el sexo y las manifestaciones de violencia sexual más frecuentes. 

 

Examinados en el Huila muchos expedientes judiciales de violencia sexual, se estudió en detalle 206 víctimas, la mayoría mujeres y 196 victimarios hombres. Las niñas fueron víctimas de abuso lascivo* y corrupción de menores, mientras que las adultas fueron víctimas de violación o su tentativa y de proxenetismo. Las menores eran estudiantes y las adultas, solteras, de nivel primario y desocupadas, mientras que los victimarios fueron hombres jóvenes, solteros, desocupados, sin antecedentes penales ni trastornos mentales. 

 

Se pudo constatar que la violación o su intento ocurre, por lo común, en la vía pública, de noche o madrugada, por un desconocido, empleando violencia física, mientras que el abuso lascivo y la corrupción de menores suceden generalmente de día, en el domicilio de la víctima, por alguien relacionado con el entorno interpersonal (padrastros, padres o tíos, en su orden) quienes no utilizan la violencia física. 

 

Es importante señalar lo encontrado con relación al estado mental de los victimarios; existe la creencia popular de que el individuo que comete este tipo de delito es un enfermo mental o un loco, o una persona con trastornos en la esfera sexual. En este estudio sólo el 0.86% del total de victimarios (un caso) se trataba de un enajenado mental. 

 

Maltrato sexual 

Se realizó igualmente una investigación sobre maltrato sexual y las conclusiones señalan que las víctimas adultas de delito sexual suelen ser, en su mayoría, solteras, trabajadoras o estudiantes, menores de 25 años, y los victimarios son hombres adultos en su mayoría; le siguen jóvenes, con edades similares a las de ellas, en su mayoría solteros, con un nivel de instrucción de enseñanza primaria, la mayoría sin empleo, muchos cometidos en  lugares apartados en horario nocturno o de madrugada, utilizando métodos cruentos. 

 

Si bien, en nuestro Departamento, la violación o su intento no son frecuentes como en otros, y nuestras leyes resultan, a veces, poco severas para quienes cometen este tipo de delito, pretendemos que este artículo sirva como llamada de alerta para que las mujeres, sobre todo jóvenes, cuiden de colocarse en situaciones de riesgo. 

 

 

Prevención  

En un porcentaje de casos, ocurre que los victimarios son individuos conocidos que comparten, a menudo, con las niñas y adolescentes abusadas. Uno de los Cuadernos de Sexualidad de Colombia, realizados por el Ministerio de Educación Nacional, para su proyecto de educación sexual, ofrece una serie de recomendaciones para prevenir el abuso sexual.

 

Entre las medidas está reforzar en las niñas y las adolescentes la necesidad y el derecho de diálogo que tienen consigo mismas y con las personas, es decir, expresar lo que piensan y sienten y oír lo que la otra persona piensa y siente. Esto es una contribución importante para crear un clima de confianza en la familia y particularmente en sus padres. Inducir en ellas la convicción de que: "Mi cuerpo es mío y yo decido sobre él". "Nadie tiene derecho a decidir sobre lo que hago con mi cuerpo". "Mi sexualidad es valiosa y mía; debo cuidarla y no debo compartirla si no es por mi propia voluntad". "Puedo y debo decir NO cuando quiero decirlo". Reforzar el derecho y la posibilidad de expresarlo, permite que niñas y adolescentes tengan cierta capacidad de autodefenderse contra el abuso sexual.

 

Los padres, la familia en general, deben ofrecerles a las hijas instrucciones específicas para que no acepten regalos o invitaciones de desconocidos o aún de conocidos que esperan algo como compensación a su gesto. Las niñas y adolescentes tienen que estar completamente convencidas que cuentan con su familia, maestras y maestros con quienes pueden hablar al respecto, antes o después que el abuso haya tenido lugar. Esto ayudará a prevenir o superar el trauma. El diálogo que se sostenga al respecto, debe ser llevado con cariño, respeto y serenidad, evitando aterrorizar a las menores (pueden llegar a temer o sospechar de cualquier expresión física o verbal de cariño o admiración).

 

* Abuso lascivo: el que abusa sexualmente de una persona, usando fuerza, intimidación o cuando la otra persona se halle privada de la razón o del sentido por cualquier causa o cuando fuese menor de 12 años de edad.

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