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 Herbin leyendo Nueva Imagen.
Como buen periodista, el huilense Herbin Hoyos, creador y realizador por más de 14 años del programa “Las Voces del Secuestro” de Caracol radio, relata con minuciosidad el terrible calvario que vivió cuando en el año 1994 fue plagiado por las Farc y rescatado 17 días después, por el Ejército colombiano.
Lo sacaron engañado del estudio de Caracol, empresa donde trabaja desde el año 1991, en la madrugada mientras realizaba “Amanecer en América” (un programa periodístico con corresponsales desde Canadá hasta Argentina, que duraba seis horas, desde las 12 pm hasta las 6 am, los sábados) y lo llevaron vendado por diversas carreteras hasta llegar a un pueblito del Tolima, donde sus dos captores pararon a tomar caldo de pajarilla.
En ese momento llegaron varios policías también a comer y a ninguno de los uniformados se le ocurrió preguntarles nada, mucho menos requisarlos. Estaría de Dios porque de haberlos descubierto la vida de Herbin habría estado en serio peligro. Claro que para él eso no es nada nuevo porque en más de 15 ocasiones ha visto cerca la muerte, sobretodo en su oficio de corresponsal de guerra en el Medio Oriente.
Curiosamente lo que la fuerza pública no detectó, si fue observado por la señora que atendía el toldo de comida. Ella se percató de algo extraño y posteriormente avisó a las autoridades, lo que produjo que el Ejército buscara en la zona al periodista, hasta rescatarlo sano y salvo.
 Herbin entrevistó a Yasser Arafat.
Mensaje al gobierno
El secuestro se produjo el 13 de marzo de 1994. La guerrilla pretendía dar a conocer un comunicado subversivo contra el gobierno de César Gaviria, para que el país conociera su posición frente al estatuto antiterrorista de la época. “Ellos vieron que mi programa era el escenario propicio para darlo a conocer y por eso me secuestraron”, cuenta Herbin.
Cuando llegó al campamento guerrillero se encontró con un cuadro demoledor, que lo marcó para siempre. Tirado en el piso, cubierto con un plástico, como si fuera un animal, se encontraba el comerciante de Natagaima, Tolima, Nacianceno Murcia, de 62 años de edad, con un radio en la oreja. Fue el primer secuestrado que Herbin vio en su vida. Después que le contó quién era, el señor quien llevaba dos años retenido por la guerrilla, le confesó que todos los sábados escuchaba su programa de radio y le preguntó: ¿Porqué ustedes los periodistas no hacen algo por los secuestrados?. Herbin no tuvo respuesta.
Nacianceno le mostró una herida que tenía en el estómago de una vieja cirugía y le pidió que usara eso como santo y seña para que si lo liberaban visitara a su esposa en la Ferretería Horizonte de Natagaima y le contara las condiciones en que se encontraba. “Ella cree que me fui con una amante, porque ese día que me secuestraron me dieron el dinero de una finca que vendí”, le contó Nacianceno a Herbin.
 Herbin explicando cómo logró iniciar su programa.
Rescate
El ejército empezó a perseguir los secuestradores después que recibieron la información suministrada por la señora del toldo de comida y empezó una fuerte persecución que sólo terminó el 29 de marzo a las 2 a.m. cuando rodearon el lugar y hubo un ataque para liberar con éxito al periodista.
Herbin siempre ha sentido temor que le pase algo en la cabeza, por eso la enterró en un hueco para salvarse de las ráfagas, con tan mala suerte que estaba en un hormiguero y los animales se le metieron dentro del cuerpo, en tal can tidad que un mes después cuando tosía le salían hormigas por la nariz.
El ácido que sueltan las hormigas es muy fuerte y le quemó las mucosas nasales, por eso sufre de alergia constante. Después su médico le contó que el nivel de toxina recibido lo había podido envenenar y causarle la muerte.
En pleno ataque, cuando ya la guerrilla estaba rodeada y no había salida, el comandante guerrillero le ordenó que bajara y gritara que él era el secuestrado. Así lo hizo y después que un miembro del ejército le alumbró la cara y confirmó que era el periodista de Caracol, lo llevaron rumbo a Bogotá.
Mensajes
Cuando regresó al programa contó la historia a sus oyentes y dijo que estaba seguro que los secuestrados escuchaban el programa suyo porque don Nacianceno Murcia le había contado que los seis secuestrados que estaban en la zona todos escuchaban radio y que si alguien quería enviar un mensaje podía hacerlo. Sonó el teléfono y empezó una llamadera constante, en diez minutos habían entrado 20 llamadas de familiares de secuestrados. Se impresionó. En 15 días tenía una lista de 140 secuestrados, después supo que el total eran 240.
Se dio cuenta que estaba ante una situación que nadie imaginaba, empezó a investigar sobre secuestro. En esa época se consideraba que utilizar la radio para hablar del tema era intermediación, por tanto era delito. Recientemente habían encarcelado a René Higuita por intermediar en el secuestro de un ahijado.
 Herbin relata todo con detalles.
Carta al Fiscal
Herbin, quien es periodista de la Universidad Complutense de Madrid, adelantaba un posgrado en Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá. Estudiando el protocolo III de Ginebra encontró que en el anexo dos, donde se habla del trato a los rehenes y a prisioneros de guerra, dice que las partes en conflicto están obligadas a permitir el intercambio de mensajes.
Citando ese enciso del derecho internacional, le escribió al Fiscal General de la Nación, en esa época Gustavo De Greiff Restrepo, diciéndole que consideraba que lo que hacía en la radio no era intermediación en secuestro, por lo tanto le pedía que tuviera en cuenta la condición en que estaba como periodista y que a partir de ese momento se iba a dedicar a abrir los micrófonos para que los familiares le hablaran a los secuestrados. Nunca le respondió, por lo que Herbin consideró que “el que calla otorga” y por lo tanto sintió que le habían otorgado el derecho a hacer ese trabajo.
Voces del Secuestro
El programa se convirtió en “Las Voces del Secuestro”, pero siguió en el mismo horario no sólo porque era su espacio, sino porque a esa hora no hay interferencias y además el sábado es el día cuando los secuestrados pueden escuchar radio. “La guerra es una industria que tiene su dinámica. La guerrilla huye de lunes a sábado, pero el sábado en la noche y domingo están quietos, por eso mi espacio radial era el escenario perfecto, la naturaleza se confabula para que se den los hechos”, dice Herbin.
El programa se creció y fue necesario limitar el tiempo de intervención, a minuto y medio por persona, debido a la gran cantidad de familiares y amigos de secuestrados interesados en mandar mensajes. También Herbin tuvo problemas de seguridad y fue necesario restringir el ingreso a Caracol.
Se salvó de un atentado que le iban a hacer en las propias instalaciones de la empresa, la persona armada fue detectada y alcanzó a huir. Las amenazas no han terminado, los padres de Herbin y cuatro de sus seis hermanos viven fuera del país para protegerse del riesgo que corren por el sólo hecho de ser parientes del periodista.
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