|
Por Margarita Suárez
 Jorge Villamil leyendo la revista NUEVA IMAGEN.
El compositor huilense ha trascendido las fronteras patrias con temas musicales que le han dado la vuelta al mundo en innumerables voces e idiomas.
El gran maestro de la composición musical Jorge Villamil Cordovez, de 78 años de edad, nos recibió con la calidez de siempre en su residencia, un apartamento al norte de Bogotá, donde curiosamente ya no conserva ningún elemento que evoque su historia como leyenda viva de la música.
Todos sus documentos, instrumentos, trofeos, libros, fotografías, videos, manuscritos, discos, medallas, pergaminos y demás recuerdos de una vida llena de éxitos artísticos fueron donados al museo de Neiva, que lleva su nombre.
Incluso también entregó la cama donde nació, suceso que ocurrió en El Cedral, una Hacienda ubicada a 44 kilómetros de distancia del casco urbano de Neiva, que en esa época se recorrían en mula durante un día de camino y hoy se hacen en noventa minutos, en carro.
Vuelta al mundo
Jorge Villamil ha trascendido las fronteras patrias gracias a que sus hermosas composiciones, donde le canta al paisaje y al amor y saca a flote su picarezca innata, le han dado la vuelta al mundo en innumerables voces e idiomas. "Espumas" lo proyectó a la fama universal, con interpretaciones en español, italiano, portugués, inglés y hasta ruso, en las voces de Garzón y Collazos, Silva y Villalba, Los Tolimenses, Javier Solis, Julio Iglesias, Juan Erasmo Mochi, Lola Beltrán, Lucha Villa, Pedro Vargas, Tony Aguilar, Olga Guillot, Felipe Pirela, Daniel Santos y la Sinfónica de Tokio, entre otros. Otro tema cumbre es "Llamarada", que sobrepasa el centenar de versiones como las de Paul Muriat, Frank Pourcel, Pepe Aguilar, Manolo Muñoz, Lindomar Castilho, Lorenzo Santamaría, Jerónimo, Carlos Julio Ramírez, Alicia Juárez y Leo Marini. Los Chalchaleros de Argentina grabaron "Al sur", la mejicana Flor Silvestre interpretó "Llorando por Amor", el gaucho Leo Marini triunfó con "Oropel" y los ecuatorianos Julio Jaramillo y Olimpo Cárdenas recorrieron los escenarios con "Señor de Monserrate". También Alejandro Fernández ha cantado varios temas de Villamil, como "Brumas", "Me llevarás en ti" y "A la vera del camino".
El maestro Villamil no sólo le ha cantado a su Huila, sino a Colombia y al mundo. De su autoría es el bellísimo pasaje "Luna Roja", dedicado al Llano, "Recordando a Popayán", "Estás en Cartagena", "Si pasas por San Gil", "Mirando el Valle del Cauca", "Señor de Monserrate", "Gaviotas de Santa Marta", "Playas de San Andrés", y "Ciudad de los puentes", entre otros. Muchas de sus canciones han sido tema o fondo musical de películas nacionales e internacionales, como ocurrió con "Me llevarás en ti", "El Embajador de la India", "La Trapichera", "Los Remansos", "Matambo", "Cantemos a la paz" y "Espumas".
 Jorge Villamil y la periodista Margarita Suárez. Retirado de la vida pública
El maestro está retirado de la vida pública y dedica gran parte de su tiempo a organizar las 200 canciones que integran su obra musical. También está pendiente de su salud pues debido a que convive hace 40 años con una diabetes, debe cumplir sagradamente con las citas médicas y seguir con seriedad el tratamiento diario de inyectarse insulina tres veces y tomar 16 pastillas. "La diabetes no se detiene, la he trancado mucho pero me causa graves problemas, las piernas me fallan, casi no salgo a la calle porque me da miedo caerme y partirme un hueso", dice.
A pesar de su complicada rutina médica, Jorge Villamil Cordovez, nuestro insigne compositor, orgullo del Huila, sigue tan alegre y optimista como siempre lo hemos conocido y nos cuenta la historia de sus canciones. "Espumas fue inspirado por Irma Sus", dice refiriéndose a la sobrina de Misael Pastrana. "Le compuse el tema después de una pelea de novios. Irma era furiosa, muy brava, en cierta ocasión unos amigos me robaron una tarjeta y le dieron serenata en nombre mío, con temas como "Muñeca de losa" y "La pervertida". Ella me llamó al día siguiente a decirme que era un atrevido y me terminó, me fui a un paseo a Bateas al que obviamente no me quiso acompañar y en medio de mi situación, mirando el río, nació la canción "Espumas", eso fue en el año 60". También nos cuenta que aunque quiere casi por igual a todas sus canciones, no puede negar que su preferida es "Me llevarás en ti".
La zanquirrucia
Una de sus primeras composiciones fue el sanjuanero "La Zanquirrucia" que surgió pensando en una Chapolera de El Cedral, la finca donde pasó su niñez. Esta mujer vendía bizcochos, bailaba y cantaba rajaleñas, tenía despigmentada la piel de las piernas por causa del vitiligo, por eso su apodo. A Villamil le divertía que los peones de la finca le gritaban "bizcocho sin sal" y ella ofuscada botaba el canasto al piso y les tiraba piedras. De allí la frase de esta composición que dice: "Ahí viene la zanquirrucia, con el bizcocho sin sal".
Siempre alegre
La enfermedad le dificulta caminar pero pone todo su empeño en movilizarse recurriendo a la ayuda de Anita, la enfermera que lo protege como si fuera su hijo y que no descuida detalle para que esté cómodo. Los hijos del maestro, Jorge y Ana María, ambos casados con profesionales de la medicina y con familias establecidas, están pendientes de la salud su padre pero no conviven con él.
Su extremada delgadez delata el problema de salud, pero el médico Villamil no se amilana. Durante el transcurso de la entrevista sonríe continuamente y sigue soltando chispazos similares a los plasmados en temas como "Afánate Afanador", "El Embajador de la India", "El detenido", "Pájaro Dios te de", "La estampida", "El sapo", "El tigre de Zalamea", "El atravesao", "María Valbuena", "El Ñeque-Ñeque", "Pájaro pitojuí", y "El terremoto", entre otros.
Médico
La diabetes llevó a la tumba a la madre del compositor, Leonor Cordovez de Villamil, cuando apenas tenía 40 años de edad. En el caso del maestro, le ha puesto el pecho a la enfermedad y aprendió a controlarla. Le ayuda el hecho de haber estudiado medicina, carrera que terminó en la Universidad Javeriana y que luego complementó con una especialidad en ortopedia obtenida en el mismo centro educativo.
En el año 1967, el Seguro Social, donde laboraba como médico, lo envía a Méjico a continuar su preparación como ortopedista. Para esa época ya era éxito internacional la canción "Espumas" interpretada por Javier Solis, lo que le permite a Villamil entrar fácilmente al mundo del espectáculo en el país azteca y establecer amistad con grandes maestros como Agustín Lara y José Alfredo Jiménez. En el año 1970, regresa a Colombia y en enero del año siguiente se reintegra al Seguro Social, pero la música invadió a tal punto su trabajo como médico que dejó la profesión y se dedicó en forma exclusiva a su pasión artística.
Sus cenizas
A pesar de la enfermedad, el maestro Villamil se siente todavía muy vital y asegura que su sueño es vivir en el municipio de Rivera, en el Huila, en una casa llena de naturaleza y animales domésticos, para aprovechar el clima, ya que la alta temperatura de Neiva no conviene para su salud. Ve a la muerte como una posibilidad todavía lejana y dice que cuando llegue el momento quiere que lo incineren y sus cenizas reposen en el museo de Neiva.
Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor valídate o regístrate. Powered by AkoComment 2.0! |