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El sagrado derecho al REBUSQUE PDF Imprimir E-Mail

Por Juan Carlos Ramón Rueda

 

¿De qué manera puede un padre de familia dar de comer a sus hijos cuando no cuenta con ninguna posibilidad de generar ingresos u obtener empleo? La vida de un “rebuscador” no es fácil. El rebusque es la labor típica del desarraigado.  

 

En las grandes ciudades del mundo los inmigrantes desarrollan actividades de rebusque y se ingenian medios para conseguir dinero y sobrevivir en países y en sociedades en la que son diariamente explotados, discriminados y rechazados. Por millares lavan platos, tienden camas, recogen basura, prestan servicio militar, en fin, hacen lo que a los nativos no les gusta hacer, pero en general, son parte importante del engranaje de servicios y de producción.  

 

En Colombia se asume como actividad relacionada con el delito. En el rebusque encontramos vendedores de partes, de relojes, de pulseras, de películas, cualquier cosa, casi de todo. En Neiva nuestros “rebuscadores” viven a  la caza de nuevas oportunidades. Vilipendiados, maltratados y perseguidos en su actividad más común, los vendedores ambulantes tras haber probado vendiendo frutas apetitosas, han pasado ahora a madrugar para hacer fila ante las instalaciones de entidades como el DAS, la Registraduría Municipal, para luego vender los puestos o turnos a quienes llegan a tramitar el pasado judicial o renovar la cedula de ciudadanía. Las opciones son variadas, también se pueden aventurar realizando trámites en las oficinas de tránsito, o sacando citas medicas en entidades que dificultan –casi de adrede- a sus usuarios. Ahí el “rebuscador” encuentra un nuevo nicho de mercado para su inaplazable necesidad de generar ingresos diarios para llevar algo de pan a la familia que le espera en el cambuche. 

 

En Neiva muchos se solidarizan con el Registrador Municipal cuando sale a los medios a decir que “encontraré la manera de acabar con esa sinvergüencería que repugna” ¡Habrase visto! Qué derecho tienen, según su premisa, estos cristianos a hacer fila en lugar de otros ¿y cobrar por ello? ¡No faltaba más…! 

 

El rebuscador no tiene tiempo ni energía para oponerse. No puede hacerlo. La oferta laboral disponible no puede ofrecerle solución a su tragedia. El incremento en el último trimestre de 2007 de rebuscadores en el país fue de 14,1%. El diario El Tiempo lo reportó así en un artículo reciente: “En efecto, ese grupo de trabajadores que día a día tiene que luchar para sobrevivir, pasó de 6'419.000 en el último trimestre del 2006 a 7'325.000 un año después, lo que equivale a un incremento de 906.000 personas, el 65,1 % del aumento total de ocupados reportado por el Dane…”. 

 

El rebusque es una actividad en la que la destreza y la agilidad mental juegan papel importante, aunque  además del desarraigo y la inmensa carga de dejar lo propio, también debe contener grandes y pesadas cargas emocionales y afectivas. Por ello y mucho más, creo que cuando un padre de familia no tiene cómo dar alimento, estudio, salud y bienestar a su familia, debe tener cuando menos, sin que lo joda un burócrata, ¡EL DERECHO AL SAGRADO REBUSQUE! Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

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