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Por Ernesto Macías Tovar
La región recibirá mejoramiento en infraestructura, nuevos desarrollos productivos, generación de empleo y, eventualmente, tarifas de energía favorables para la industria agropecuaria.
 Ernesto Macías Tovar
A raíz de la construcción de la represa de Betania, a los huilenses nos quedó un sabor agridulce por cuenta de las múltiples expectativas que, fundadas o no, se crearon en torno a los posibles beneficios que para el desarrollo comarcano traería el embalse, su entorno y, especialmente, unas eventuales ventajas comparativas en materia de tarifas de energía para la producción agropecuaria.
Lo cierto es que, salvo el último aspecto, el monumental embalse sobre el río Magdalena -único construido en el Río Grande de la Patria-, trajo innumerables beneficios consigo en desarrollo turístico y, hoy, en la próspera industria piscícola que desde el Huila se proyecta a otras latitudes. De lo que nunca nos enteramos los opitas, es si aquello de las tarifas baratas y los subsidios para el desarrollo agrícola y ganadero fue producto de la imaginación de los promotores del proyecto a nivel regional o, realmente, si en un momento dado existió el compromiso estatal, se quedó en la retórica una vez concretada la construcción de la Hidroeléctrica.
Extraordinaria oportunidad
Pues bien, cuando nos encontramos próximos a la concreción de otra legendaria idea, la cual, junto a Betania, la frustrada refinería y las deseadas vías para salir al Pacífico, El Quinto constituye una extraordinaria oportunidad para el desarrollo de varios sueños represados que pueden convertirse en realidad si tenemos la capacidad de unirnos en torno a este único propósito. Porque si bien es cierto no será fácil –tampoco imposible- lograr que como contraprestación a unos eventuales ‘perjuicios’ que causaría al centro del Huila la construcción del embalse para la Hidroeléctrica El Quimbo, es evidente que nuestra región recibirá un mejoramiento notable de infraestructura, habrá nuevos desarrollos de actividades productivas y, por razones obvias, se modificarán positivamente los índices de generación de empleo.
Beneficios territoriales
Sin duda, las entidades territoriales que se verán afectadas por la construcción del embalse de El Quimbo, recibirán una cuantiosa compensación en materia de ingresos fiscales para la inversión social. Así las cosas, la Ley 56 de 1981, ordena pagar a los municipios que resulten afectados por este tipo de proyectos, una suma de dinero anual que reponga y mejore los ingresos que por concepto de impuesto predial dejan de percibir por las tierras inundadas. Además, que se afectarán con el gravamen del predial las construcciones permanentes de propiedad del proyecto. Por otra parte, debe constituirse un Fondo Especial de Inversión, por parte de los municipios donde se construyan las obras, el cual tiene como objeto invertir en los programas y obras establecidos en el estudio socio-económico. El monto de recursos que ingresarán a dicho fondo será el equivalente a un valor igual a la suma de los avalúos catastrales de todos los predios que se adquieran o programen adquirir en la zona, y que se pagará a los respectivos municipios. Así mismo, la Ley 99 de 1993 establece pagar a los municipios afectados el 3% de las ventas brutas de energía por generación propia de acuerdo con la tarifa que señale la Comisión de Regulación Energética; y otro 3% para las Corporaciones Autónomas Regionales, en este caso la CAM, con destinación específica a la protección del medio ambiente, a la defensa de la cuenca hidrográfica y del área de influencia del proyecto.
Compra de tierras
Igualmente, y como beneficio particular que deben recibir los propietarios de las tierras a afectar por el proyecto, bien sea para sumergirlas o para las áreas de protección ambiental, se les comprarán sus predios de contado y a precios comerciales razonables. Por supuesto que las tierras serán avaluadas de acuerdo a su capacidad productiva e intervención tecnológicas que hayan tenido, pero de todas maneras, será una oportunidad grande para quienes tienen el privilegio de poseer una propiedad en la zona de influencia del proyecto. Como también, para quienes ostentan propiedades alrededor de lo que será el embalse.
Localización
El Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, que será el segundo en el país en embalsar las aguas del río Magdalena por medio de una presa, está localizado en jurisdicción de los municipios de: Garzón, Gigante, Agrado, Paicol, Tesalia, Pital y Altamira, cuya presa estará ubicada en el llamado estrecho de El Quimbo, aproximadamente a un kilómetro y medio arriba de la confluencia con el río Páez. El Quimbo se constituirá en un nuevo ‘mar interior’ porque su gran embalse tendrá una longitud aproximada de 55 kilómetros, con una cola que llega hasta frente al poblado de La Jagua, conformando un espejo de agua de 6.832 Km2.
El proyecto
La Hidroeléctrica El Quimbo hace parte de un grupo de proyectos contemplados en las perspectivas energéticas del país, sobre los cuales el Gobierno ha tomado la decisión de viabilizar en la medida que existan socios estratégicos privados que ejecuten las obras y se hagan cargo de su operación, para lo cual se hará una concesión. El Quimbo aportará al interconectado eléctrico nacional una media anual de 2.216 GWh. En este orden de ideas las firmas EMGESA y ENDESA, actuales operadoras de la Central Hidroeléctrica de Betania, han manifestado su voluntad de desarrollar el proyecto, para lo cual iniciaron las etapas preliminares de socialización del impacto del mismo. Una vez culminen las etapas de estudios, para lo cual falta el de impacto ambiental que es un instrumento fundamental para la toma de decisiones sobre los proyectos, obras o actividades que requieren licencia ambiental, se iniciará la compra de tierras y arrancará en firme la obra.
Impulsor principal
A pesar de que sobre este proyecto se ha venido hablando inclusive desde antes de la formulación y construcción de Betania, por varias circunstancias estaba ‘engabetado’ hasta principios del presente año. Y fue precisamente un huilense el que se encargó de liderar e impulsar la idea de sacar adelante la monumental obra. Pues, el ingeniero garzoneño Carlos Alberto Luna Cabrera, en su condición de Gerente General de Endesa-Betania, se puso al frente de la iniciativa y prácticamente puso este sueño a pocos días de convertirse en realidad. Hoy, a pesar de haber sido promovido a la Gerencia General de Empresas Generadoras del Perú, con sede en Lima, Carlos Alberto Luna permanece en contacto con el ingeniero Lucio Rubio Díaz, gerente General de Emgesa, quien quedó al frente del ‘Proyecto El Quimbo’.
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