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CONSUELO GONZÁLEZ: "Mis compañeros están en condiciones lamentables" PDF Imprimir E-Mail

"El senador Jorge Gechem tiene una úlcera muy grande así como problemas de columna y corazón".

 

"Orlando Beltrán tiene un problema muy grave de hipertensión tan complicado que si no le dan la droga puede afectarle mucho".

 

"Gloria Polanco tiene dificultades de tiroides, necesita una droga que nunca le llega".

 

Consuelo González de Perdomo le contó a Rafael Quintero Cerón, enviado especial del periódico El Colombiano a Caracas, Venezuela, la dura realidad que vivió en sus seis años cuatro meses de cautiverio y la preocupación por los secuestrados que quedaron en la selva en poder de las Farc.

 

El siguiente es el texto completo de la entrevista concedida:

 

Usted tiene en su poder las pruebas de supervivencia de 8 secuestrados. ¿Cómo están ellos de salud, de ánimo?
"En condiciones lamentables. El secuestro mina el organismo, lo afecta física y anímicamente. Hay limitaciones de todo orden, no hay médico, ni alimentación adecuada. El aislamiento es total. Hay un momento en que cualquier gripa da al traste con todo".

 

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Gloria Polanco.


¿Puede darnos detalles de esa situación?
"El senador Jorge Gechem tiene una úlcera muy grande así como problemas de columna y corazón. El coronel Luis Mendieta tiene un dolor casi permanente y muy intenso en el pecho. Se supone que sea el corazón, pero no le dan ni una pastilla. El mayor (William) Donato tiene un problema renal muy severo no tiene atención médica. El mayor (Enrique) Murillo tiene dificultades en las articulaciones. A veces no puede ni caminar.

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Jorge Eduardo Gechem.

 

Orlando Beltrán tiene un problema muy grave de hipertensión tan complicado que si no le dan la droga puede afectarle mucho. Gloria Polanco tiene dificultades de tiroides, necesita una droga que nunca le llega. Alan Jara tuvo un paludismo cerebral sumamente grave. Hoy en día tiene dificultades en la garganta, y no sabe qué es. Lo peor es que nos dicen que no hay medios para atención médica. Si uno tiene un dolor, le dan un Adorem, o una aspirina".

En esa situación cualquier caminata en la selva debe ser una tortura...
"Déjeme contarle un caso dramático. Una vez, durante el bombardeo de un campamento, fue tal el desespero que Orlando Beltrán se paralizó de medio lado. Parece que le trató de dar una trombosis. Todos estábamos corriendo y él no se podía mover. Duró meses mientras se recuperó. Había que llevarlo al baño acompañarlo para todo. Orlando se recuperó por voluntad, interés y fuerza, porque no hubo ni una droga".

¿Cree que son, tal como se les ha comparado, como los campos de concentración de los Nazis?
"Creo que, en pleno siglo XXI, es mucho más dramático".

¿Qué le dijeron sus compañeros al despedirse?
"Me dijeron: Estamos felices con su salida, sabemos que es una puerta que se abre. Ellos saben que es una oportunidad para los demás que se fortalece. Llorando me despedí de ellos y les dije que no los iba a olvidar, que confiaran en el Señor".

Lucha por el acuerdo
Ha dicho que se dedicará a la búsqueda del acuerdo humanitario...
"Será un compromiso permanente buscar el regreso de los demás compañeros al seno de sus familias. En esa acción no voy a descansar y me dedicaré a ella las horas que sean".

¿Cómo podría lograr eso?
"Hacerle entender a quienes tienen que tomar la decisión que se trata de una acción posible mientras haya voluntad política, mientras eso no exista será imposible. Pero necesitamos una vinculación ostensible del pueblo para que la guerrilla entienda que el pueblo quiere la liberación de los secuestrados y la exige.

La guerrilla le tiene mucho respeto a las manifestaciones. Pero falta promocionar una acción que haga tomar conciencia al pueblo de que es fundamental el acuerdo".

Tenemos entendido que se reunirá con el presidente Álvaro Uribe Vélez... ¿Qué le dirá?
"Quiero contarle mis vivencias, lo que tenemos que enfrentar en una situación tan horrorosa, lo que están viviendo los compañeros parlamentarios, el gobernador Jara pero lo más importante es lo que están viviendo los militares y policías que son miembros del Estado".

Decía usted que viven encadenados las 24 horas...
"Si. Y hay que ver con qué dignidad enfrentan la situación, defendiendo al Estado. Eso lo debe saber el Presidente y el país, ellos no han claudicado y llevan sus cadenas con valentía, sin doblegarse, sin transacciones de ninguna clase. Ellos están allá por defender el país. Por eso, por el acuerdo me la juego como sea".

Su nieta
¿Qué imagen, qué momento alegre la hacía vivir?
"El recuerdo de mi familia, mis hijas, mi mamá, mis hermanos y María Juliana. Por ellas lo hice todo. Y la parte espiritual me fortaleció mucho. Fue muy importante para mi en momentos de tristeza".

Parece que ya han creado lazos sólidos...
"El proceso de identificación no fue difícil. Mis hijas le hicieron muy familiar mi nombre y mi imagen a través de fotografías. Por eso no fue difícil que me dijera abuelita al bajarme del avión. Estoy disfrutando mucho eso, ella tiene una ternura infinita. Ha sido la terapia más grande de mi vida".

¿Cómo cambia la visión espiritual o de Dios en esa situación?
"Algunos de mis compañeros, al no ver claridad, se les afecta la fe. Muchos ya la han perdido. Otros se agarran de la confianza en Dios, de las oraciones, de rezar. Pero hay otros muy apáticos, distantes".

Usted también se ha referido a sus temores a los aviones y helicópteros ¿Cómo superarlos?
"Haciendo ejercicios de realismo. Tomando conciencia de que no estoy allá, de que es normal que se oiga un avión u otro aparato. Allá cada vez que había un avión, tocaba apagar radios y coger ropas porque nos iban a bombardear. Y si eran los helicópteros sentíamos las ráfagas. Es que desde los escritorios eso se ve muy fácil de analizar, pero viviendo el horror de la guerra es diferente. El país está en guerra".

¿Qué trajo de su cautiverio?
"He tomado datos e impresiones no de los detalles del secuestro, sino observaciones de comportamiento de la guerrilla, tendencias en ellos. Tengo unos pocos apuntes, los organizaré con los días".

¿A que conclusión llegó luego de analizarlos?
"Que la mayoría ingresa a la guerrilla no sólo desesperados por la falta de oportunidades, sino que en la mayoría de los casos, con los pocos que uno podía hablar, porque son muy reservados, entraron porque los paramilitares les mataron al papá y la mamá. Una de ellas entró a los 11 años a la guerrilla porque le asesinaron al abuelo. Es una cadena de cobro de cuentas".

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