| La carta de despedida de CESAR RINCON |
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![]() César Rincón.
Una hermosa y emotiva carta de despedida escribió el torero colombiano Cesar Rincón a sus seguidores, la cual publicamos en su totalidad.
El texto de la misiva es el siguiente:
Ahora que me voy, feliz de haber sido torero y de ser torero para siempre quiero dar las gracias a todos quienes me dieron una mano para conseguir lo alcanzado.
Gracias a Dios, que me permitió vivir la dicha de mi profesión y me arropó en los momentos difíciles.
Gracias a mi padre porque me enseñó el amor al trabajo. A mi madre, que supo darme una voz de aliento y estimularme cuando todo esto comenzaba. Ella está conmigo. Gracias a mis hermanos, a Luis Carlos mi compañero tarde a tarde, en las buenas y en las malas. A mis hermanas que estuvieron pendientes de mi suerte. A Juan José, un regalo de Dios, por darme la oportunidad de ser su padre. A Natalia, mi esposa, porque ha tenido el temple para acompañarme durante todos estos años.
Gracias a todos cuantos pasaron por mi cuadrilla. Sin ellos no habría alcanzado nada. Fueron definitivos para triunfar. Y en el fracaso, tuvieron un "para adelante, torero". Son mi otra familia.
Gracias a tantos y tantos amigos. Voy a citar dos, pero ellos los representan a todos. A Alberto Ruiz, que me acompañó en los primeros pasos; y a Efraín Olano, que vino de España para esta tarde.
Gracias a Luis Alvarez, que creyó en mí. Y gracias a la Casa Lozano, a donde llegué en 1982, para compartir con Fernando y Luis Manuel, siempre bajo la mirada severa de Don Pablo, de quien aprendí tanto que cada tarde compruebo su sabiduría.
Gracias al toro. Al toro bueno y al toro malo, porque entre los dos me dieron todo lo que yo tengo. Fue mi gran amigo y mi gran aliado. Y cuando me pidió el carné no tuvo problema en mostrárselo. Y que me enseñó a enamorarme de él, hasta convertirme en criador.
Gracias a los ganaderos. A todos. Confiaron en mí desde la primera becerra de Fernando Reyes hasta el último toro que lidié con otro hierro diferente al mío. A Don Francisco García (q.e.p.d.) y a Ernesto González un reconocimiento especial. Gracias a los maestros de la tauromaquia. A aquellos que nadie recuerda como Alfonso Brillón, un señor muy humilde que me dio consejos de oro. Y a Luis Ortega, Orteguita, a Antoñete, a Camino, a Manzanares. En Colombia, a Pepe Cáceres, a "El Puno", a "El Cali", a Jorge Herrera, a Jairo Antonio Castro, quienes me vieron crecer y me dieron una voz para hacer mejor las cosas.
Gracias a todos los médicos que me auxiliaron y a los que me salvaron la vida.
Gracias a todos los aficionados del mundo en toda esta larga vida. A los que tuve muy cerca y a los que pagaron en alguna oportunidad una boleta para verme, sin importar la lengua. A los de edimburgo, a los de Chicago, a los de Francia, a Zaito, un japonés que hacía auto stop tarde tras tarde para llegar a verme en España.
Gracias a las plazas. A la Santamaría, donde nací y tomé la alternativa. A Cali, en donde actué en mi primera novillada. A Manizales, de donde salté de la plaza El Soldado a la Monumental. A Medellín, que me quiso como a nadie. Y a las de los pueblitos, como Aguazul, La Uvita, Codazzi, como a todas las que me dieron una oportunidad.
Gracias a Las Ventas, por ella fui y soy feliz, que es tenerlo todo. Su nombre está grabado en mi corazón, en mi ganadería. Gracias a todas las plazas del mundo. A la de Mexico, que me acogió siempre con cariño y a las plazas de Francia que me hicieron hijo suyo.
Gracias a las empresas que creyeron en mí.
Gracias a mi país y a la gente que ha estado conmigo todos estos años. Me siento orgulloso de ser colombiano y siempre salí a representarlo con la mayor devoción.
Su amigo de siempre, CÉSAR RINCÓN.
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