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Por Rafael Uribe Uribe
Ya van sesenta parlamentarios enredados por la Corte Suprema de Justicia por diversas causas que tienen que ver con el paramilitarismo. No se si los Magistrados, en su sabiduría, han sopesado suficientemente las acusaciones que han hecho los bandidos para ‘colaborar con la justicia’ y se ha tenido en cuenta el principio de la presunción de inocencia. Siempre he oído que el acusado es inocente hasta que no se le pruebe lo contrario, ahora parece que el peso de esa prueba recae en el encartado, lo cual va en contra de la tradición jurídica que regía en mi juventud.
Tengo claro que en el Congreso hay parlamentarios indignos, de mala leche, corruptos, pero no a todos se les puede medir por el rasero de los tunantes. Y aún estos, que no les cae el peso de la ley porque saben manejar sus fechorías, tienen todo el derecho a un debido proceso. Claro, ahora el tema de los paramilitares está de moda y cualquier nexo con ellos, así sea de buena fe, es un pecado capital.
Hay asimetría. Aquellos que han tenido o tienen nexos bastante claros con la guerrilla andan libres como Pedro por su casa. Basta un solo ejemplo, Piedad Córdoba, que aparentemente aparece en el computador de ‘Reyes’ desde antes de sus contactos para la liberación de los secuestrados vía Chávez. Y otros que predican moral en el parlamento mientras defienden a las Farc y afirman que sus actos son altruistas. Aquí cabe lo de todos en la cama o todos en el suelo. Si la Corte y la Fiscalía persiguen y apresan a quienes han tenido nexos con los paras, deben hacerlo con los que los tienen con la guerrilla. El país merece conocer las dos caras de la moneda y saber si la Corte y el Fiscal obran con adecuada sindéresis.
En el asunto paramilitar hay bastante hipocresía. Fueron muchos los extorsionados por la guerrilla que cumplidamente pagaron sus vacunas dizque para ser protegidos. No solo no los ayudaron sino que acabaron secuestrándolos a un ritmo que antes del gobierno actual andaba por las nubes. Apareció la alternativa de los paras y cambiaron para ese lado las vacunas. La protección fue real y efectiva. Pasó lo que tenía que pasar, vaca ladrona no olvida el portillo, dice el refrán. Se degeneraron las autodefensas que crecieron sin medida, para financiarse le copiaron a la guerrilla su cercanía al narcotráfico y lo profundizaron como aquella, convirtiéndose en un cartel más de la droga.
En las zonas de influencia, tanto los unos como los otros pernearon con sus amenazas la administración pública, influyeron en las adjudicaciones de contratos donde tenían su tajada, desviaron dineros oficiales, se metieron en todos los niveles donde podían obtener beneficio, para eso tenían en su poder las armas. Los paras fueron mas ‘inteligentes’, no eran campesinos como la mayoría de los otros, y por eso llegaron más lejos.
En la política hay mucha falta de transparencia y muchos aprovecharon la cercanía con grupos ilegales, para obtener votos para las corporaciones públicas, o para ganar alcaldías y gobernaciones. Así como Córdoba y Sucre era un fortín paramilitar, Arauca lo era inicialmente del Eln y después de las Farc y el Caquetá y el Putumayo de este último grupo. Solo menciono algunos a manera de ejemplo.
Los que fraudulentamente obtuvieron sus votos a través de los grupos armados ilegales, es obvio que deben pagar con cárcel sus penas. Pero entiendo que hay algunos de los parlamentarios que fueron detenidos por el simple hecho de haberse reunido con paramilitares en algún momento, sin buscar apoyo alguno para su provecho. Hay quienes hicieron acercamientos para buscar la paz, otros para intervenir a favor de un amigo que necesitaba ‘protección’, y así en otras cosas por el estilo. Cabe la cita del evangelio, quién esté libre de pecado que tire la primera piedra. Si se hace la lista de quienes fueron al Caguán a la vagabundería de los comités temáticos que se inventaron para dilatar el proceso, media Colombia debía estar entre las rejas.
Que no parezca que ando en defensa de alguien. Solo aspiro a que se trate igual a todos los que en malas andadas estén con uno u otro grupo ilegal. Aminoremos los ejercicios mediáticos en contra de una sola cara de la moneda porque eso equivale a jugar con los dados cargados.
La inteligencia de la Fuerza Pública funciona
En menos de una semana la policía dio de baja a uno de los ‘mellizos’ en Tarazá al norte del departamento de Antioquia y capturó a su hermano gemelo que venía encaletado en una tractomula, cuando circulaba por Honda en el departamento del Tolima.
Eran dos de los hombres más buscados del mundo, cabecillas del narcotráfico, por los cuales se ofrecían quince millones de dólares por cabeza. Los venían siguiendo hace rato y, póngale la firma, los denunciaron a las autoridades que tienen una red de informantes bien establecida.
A ‘Raúl Reyes’ le pasó lo mismo cuando el ejército logró reunir información de varios años sobre sus andadas a través de la frontera con Ecuador. Varias veces se había avisado al vecino país de su presencia en su territorio, pero hubo oídos sordos. Por esa razón se resolvió bombardear desde Colombia su campamento ubicado a solo 1.800 metros de la frontera. Se monitoreó una llamada que Chávez le hizo a su teléfono satelital.
A propósito, esta semana la INTERPOL informará al país y al mundo que lo encontrado en los computadores de ‘Reyes’ no fue modificado ni sus mensajes alterados. ¿Qué dirán el Chavo y su pupilo Correa que están comprometidos con las Farc hasta los tuétanos?
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