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De nuevo… DIOS LOS BENDIGA PDF Imprimir E-Mail

Por Rafael Uribe Uribe

 

Con la ayuda de muchos de nuestros lectores, que oportunamente nos brindaron su ayuda, hoy inauguramos oficialmente el Centro Educativo Santa María de Palestina.

 

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Escuela Santamaría de Palestina.

 

Vale la pena repasar para nuestros benefactores, su origen y alcances. Hace algo más de un año, mirando posibilidades de ayuda para los más necesitados, un buen amigo, fogueado en estas lides, nos invitó a visitar los barrios nororientales del Valle de Aburrá.

 

En los municipios de Medellín y Bello, que en estas laderas se confunden, han surgido, de tiempo atrás, asentamientos humanos de inmensa pobreza, muchos, por desgracia, de desplazados por la violencia que en Colombia nos carcome. De origen campesino los mas, que por la misma razón tienden a ser más honestos y de cuero duro para soportar el sufrimiento, han levantado allí una verdadera ciudadela de tugurios donde cualquier material, de cartón en adelante, es válido.

 

Condiciones de vida

 

Nos dimos a la tarea de explorar sus condiciones de vida, sus necesidades y aspiraciones, sus conflictos, porque allí no faltan los vivos ávidos de aprovechar la miseria humana sin caridad alguna. Pero la materia prima es buena, sin faltar por supuesto las flaquezas que ha todos nos afectan. La carencia de educación de los progenitores es factor desestabilizante, generador de violencia familiar, escasez de valores que a esta población golpea. La necesidad inmensa alienta la prostitución como medio casi lícito para lograr un pírrico sustento. El machismo desbordado de avivatos flotantes sin moral, deja un reguero de hijos jamás reconocidos, creando una población de madres cabeza de familia que supera todos los cálculos.

 

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Los sacerdotes con los niños de la Escuela.

 

Saber por donde empezar era simplemente un galimatías. Finalmente, el Señor nos mostró el camino. La población más desamparada eran los niños menores de cinco años. De allí en adelante había buena cobertura educativa, alimentaria, y de recreación atendida por organizaciones privadas comprometidas en estos menesteres. Buenos templos comedores, pasables escuelas, programas de catequesis. Conseguimos el apoyo para construir un centro educativo con capacidad para doscientos cincuenta niños con su correspondiente comedor y guardería.

 

Rutina

La filosofía es sencilla: a las madres se les reciben sus hijos en la mañana y se les entregan en la tarde. Así pueden trabajar libremente sin dejarlos encerrados en los cambuches, muchas veces sin protección alguna. Al ingresar desayunan y se dividen en dos grupos, uno que recibe formación preescolar y otro que pasa a actividades lúdicas en la guardería. Al medio día reciben su almuerzo y se rotan. Un pequeño grupo de bebes tienen allí una sala cuna cuyo objetivo fundamental es el entrenamiento rotativo de las madres comunitarias, que han venido siendo apoyadas en el barrio para ayuda a las madres biológicas. Estas manejan pequeños grupos de bebés para dar libertad de trabajo a sus progenitoras.        

 

No pueden parar allí las cosas. La experiencia de la Fundación Obras Sociales del Santo Sepulcro en el manejo educativo es pobre, sino nula. Entonces nacen las alianzas. La Fundación Educativa Infantil Carla Cristina, que ahora cumple 45 años de actividades en este campo, se encargó de la operación del Centro Educativo. En la primera etapa, que ahora se inicia, seleccionó 157 niños; pero tiene abiertas las puertas a nuevas solicitudes. La Fundación Ceboga, que opera un colegio aledaño, aceptará los egresados de Santa María de Palestina para continuar con su labor educativa. La Fundación Pan y Paraíso ofrecerá, para los egresados, los servicios alimentarios, de salud, recreación y catequesis. En resumen, nuestros niños tienen un futuro asegurado hasta los dieciséis años.

 

Más allá

La idea va más allá. Las carreras intermedias y la capacitación a través del Sena. Llegar a la universidad si fuese menester. 

 

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La felicidad en el rostro de todos.

Las familias no permanecerán en el abandono. Ya están diseñados los programas para el buen trato, que minimizará la violencia intrafamiliar, la capacitación de las madres cabezas de familia en artes manuales y otras actividades que les permitan el mejoramiento de sus ingresos, liderada por Carla Cristina. Están paralelamente caminando contactos con otras fundaciones en busca de la posibilidad de adelantar programas de vivienda.

 

En el camino, los problemas de vivienda se han venido solucionando parcialmente con la utilización de plásticos de alta resistencia, de los utilizados para la elaboración de carpas de camión. Con estos, se han reemplazado paredes de cartón, cubierto hendijas en las construidas con pedazos de tabla, cambiado techos elaborados con bolsas de polietileno de baja densidad (bolsas para recolección de basuras), instalado pisos donde hay bebes para evitar que gateen en los de tierra. En resumen, 113 tugurios ‘remodelados’.

 

Generación de bienestar

El futuro se estará basando en la generación de bienestar para el barrio teniendo como eje el Centro Educativo. Nos falta la población de ancianos, abuelos de los niños. Hay muchos en condiciones verdaderamente lamentables de salud y desnutrición. Estamos especulando aún si es factible atenderlos, donde y con quien hacer las alianzas, como financiarlo.

 

Quizá el más grave de los problemas para esta gente es el desempleo. La posibilidad de obtener un costo de mano de obra razonable y competitiva a través de trabajo familiar y organización cooperativa, no es una opción que deba descartarse. Empezamos a explorar este campo con amigos que tienen amplia información sobre trabajo en el hogar. Desde ya empezaremos a elaborar un cronograma de trabajo y estudio para arrancar a mediano plazo con un proyecto de este tipo, que nos sirva de base para un mayor desarrollo futuro.

 

Acción de gracias

 

No importa de cual institución se trate, mientras Dios nos siga conservando los ánimos, la imaginación y el empuje, seguiremos dedicando la mayor parte de nuestro tiempo a la ayuda de los más necesitados. Es una acción de gracias por todos los beneficios que en la vida hemos recibido.    

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