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Ana María Bernal Vanegas ARTISTA INTEGRAL PDF Imprimir E-Mail

Todo lo que llega a sus manos lo convierte en obra de arte. Así ocurre con la pintura, el papel, el aluminio y la seda. Sus trajes típicos llevan el sello Vanegas, de su familia materna.

 

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Ana María diseñando un traje típico.
Ana María Bernal no recuerda con exactitud a qué edad empezó a mostrar su talento artístico. Pero tiene en la memoria el recuerdo de lo primero que pintó estando muy niña: un baulito de madera para guardar joyas.

 

Nació en Neiva pero muy joven fue llevada por sus padres, Lulú Vanegas y Ramiro Bernal, a vivir a Barranquilla, donde estudió bachillerato en el Colegio La Enseñanza. De esa época recuerda las carteleras que hacía para anunciar los eventos y sus cuadernos, que eran especiales por la forma como los personalizaba con sus dibujos. También le encantaba diseñar y confeccionar su ropa para las fiestas.

Estudió diseño de interiores en la Universidad Autónoma de Barranquilla y despuès tomó clases de pintura que complementó en Neiva, con Margarita Rosa Gómez. Aunque el arte de Ana María le brota por los poros y es innato, consideró necesario aprender de gente experimentada para manejar con mejor técnica el color, las texturas y la perspectiva. 

 

 

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Frutas que elabora en papel maché.
Casi medio siglo

De su niñez en Neiva y los posteriores viajes a la capital del Huila, tiene grabada la imagen de su abuela materna, Raquel Castro de Vanegas, pintando y elaborando flores  para las faldas típicas en la casa donde residía, en la cual hoy funciona la Clínica de la Madre y el Niño. También recuerda haber visto en ese trabajo artístico a sus tías Magola, Judith, Olga y Pina, infortunadamente fallecidas, pioneras junto a Lulú, en la elaboración del traje típico del Huila desde hace 47 años cuando comenzó el reinado del bambuco.  

 

Enseñanza materna

Lulú le enseñó a escoger las telas para los trajes típicos, a diseñar los dibujos, a pintar las faldas y a elaborar flores de forma artesanal. "Hay que cortar la tela en tiras y luego troquelar cada flor, después se tiñen, todo este proceso demora vaeios días, se hacen con anticipación para tenerlas listas cuando nos solicitan una falda", dice Ana María, mientras recorremos su amplia casa ubicada en el norte de Neiva, decorada con infinidad de objetos de arte que logra con sus manos, donde reside con su padre y con su hija menor María Mónica.

 

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Al fondo vemos los cuadros de la artista.
Llevar el sello de su familia materna en la elaboración de una falda típica es más que suficiente para que la gente no sólo del Huila sino de cualquier lugar del país, sepa que está adquiriendo calidad. Ana María lo sabe y por eso está atenta a cada creación. Tiene ayudantes que bajo su dirección troquelan y tiñen el armazón de las flores, y confeccionan las faldas y blusas, pero jamás delega el trabajo de pintar y aplicar las flores. Es que para esto último hay que ser artista y mejor si en las venas corre la sangre de la generación que diseñó el primer traje típico huilense.

 

Sus cuadros

De la tradición de las faldas típicas, pasamos a hablar de sus cuadros tan apetecidos por los conocedores de arte. "La pintura es mi vida", dice Ana María, quien plasma en sus obras muchas vivencias de la costa caribe. Ahora que volvió a sus raíces y reside en Neiva, mezcla sus dos amores en la pintura y logra imágenes llenas de color y luz, donde las flores, las frutas, los paisajes, lo abstracto, todo muestra la alegría que es común a las dos regiones.

 

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Cuadro y florero elaborados por Ana María.
El año 2006 fue uno de los más fructíferos en materia de pintura, según cuenta Ana María. Su versatilidad es tal que los críticos aseguran que en su arte "hay de todo". En sus inicios pintó en pastel sobre papel con mucha textura, pero ahora le gustan más el óleo y el acrílico. La constante es el color pero "no me encasillo", dice. Confiesa que le inspira el campo y por eso uno de sus programas favoritos es el contacto con la naturaleza para tomar fotos y sacar ideas con las cuales hace bocetos. A veces viendo televisión o una películs se fija en detalles que después plasma en sus cuadros. Sin ninguna confusión, puede estar pintando varias obras al tiempo, sobre temáticas totalmente distintas.

 

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Cuadros pintados por Ana María.
Papel y alumino

Las manos de Ana María no sólo convierten un lienzo en una obra única y una tela de seda en un maravilloso traje típico, sino que también transforma el papel y el aluminio en verdaderas piezas artísticas. Es una experta en la técnica del papel maché. Con cualquier tipo de papel, incluco periódico, que deja un día entero en agua, al que luego adiciona almidón de yuca, yeso y colbón, lo moldea y luego le da un acabado con pintura. Así fabrica hermosos floreros, tinajas, balones y frutas que parecen reales. El arte ruso es otra de sus especialidades, que consiste en procesar el aluminio para lograr figuras, cuyos tendidos utiliza para revestir portarretratos o decorar jarrones de cristal de colores y candelabros.  

 

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Pinturas de Ana María Bernal.
Su familia

Ana María tiene tres hijos de su matrimonio con el fallecido hombre de negocios huilense, Guillermo Ferro. Guillermo José (22 años), estudia ingeniería de Sistemas en la Universidad de Los Andes, Juan Esteban (20) Administración de Empresas en la Universidad Javeriana, y María Mónica (18) está terminado colegio. Todos tienen vena artística y de pequeños pintaban cuadros que hoy adornan las paredes de su casa.

 

Pero al igual que le ocurrió a Ana María, quien sólo le puso juicio a la pintura en el año 1987 cuando presentó su primera exposición en el Instituto Huilense de Cultura, los Ferro Bernal no están por ahora interesados en ser artistas. Sin embargo, la orgullosa (en el buen sentido de la palabra) mamá, está segura que algún día sus hijos querrán desarrollar el talento que llevan dentro.

 

 

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